10 julio 2017

Todo lo que necesitas saber para comprar el monitor perfecto.-

El monitor es la superficie sobre la que vamos a fijar nuestra vista durante horas y horas, elegir la pantalla más adecuada a nuestra forma de usar el ordenador es determinante. Ahora relato una guía completa para escoger el monitor más adecuado.

A la hora de escoger un monitor hay que fijarse en diferentes variables y además hay que relacionarlas. Lo ideal sería un monitor 5K de 30 pulgadas, pero aparte de tener un precio desorbitado, también tiene sus problemas, estos son los datos a tener en cuenta:


Las dimensiones del monitor se indican en pulgadas, ni de la diagonal de la pantalla. Las más habituales que hoy día van desde las 17 pulgadas a las 32. Cuanto mayor es el monitor, mejor, pero siempre hay matices. Si vamos a tener la pantalla muy pegada a la cara, posiblemente no merezca la pena desembolsar el extra que supone una/extrema; aparte de prever que necesitaremos espacio suficiente y la misa para colocarlo.

La resolución expresa la cantidad de píxeles que tiene la pantalla de ancho y alto, determina la nitidez, así como la cantidad de espacio que tendremos en el escritorio y las aplicaciones. La resolución se expresa combinando dos números (el ancho por el alto) en píxeles. En el dibujo de abajo se muestra la resolución en más habituales y sus nombres:


La resolución validada al tamaño. 1920 píxeles de ancho en una pantalla de 27 pulgadas, no son lo mismo que 1900 píxeles en una de 15 pulgadas. En la de 15 pulgadas, los píxeles estará más apretados, mientras que en la de 17 pulgadas habrá más espacio entre ellos, esto afecta a que se vea la imagen más o menos nítida.

La cifra que relaciona tamaño y la resolución es la densidad de píxeles, (PPI lo llaman los ingleses), mide la cantidad de píxeles que hallen un cuadrado de una pulgada de lado; cuanto más alto sea el valor de esta cifra, mejor.

Hoy día es recomendable que la resolución sea por lo menos el estándar de alta definición de los Blu-Ray (1920x1080 píxeles), y de ahí para arriba.

Si la pantalla es mayor de 21 pulgadas, lo mejor es optar por resoluciones superiores a esa, nos proporcionará más nitidez.

La resolución que vamos a conseguir en nuestro monitor, viene condicionado por la potencia de la tarjeta gráfica que tengamos. Antes de comprar un monitor tenemos que comprobar que resoluciones soporta nuestro equipo.

No es lo mismo trabajar en 4K con aplicaciones de escritorio, que mover un videojuego a esa resolución.

La mayor parte de tarjetas gráficas no tienen la suficiente fuerza como para mover 4K UHD (3840 x 2160 píxeles, que es la resolución propia del 4K), con la suficiente fluidez tasas de frames.


Siempre es bueno considerar cuál es la resolución nativa. Esta es la cifra que se refiere a los píxeles físicos que tiene la pantalla, no a los que es capaz de emular mediante escalado.

La resolución nativa es la que ofrece la mejor calidad y una imagen más estable. No tiene sentido comprarse un monitor con resolución nativa UHD, si luego vamos a fijar todo el rato la resolución en 1920 x 1080 píxeles para jugar; para eso mejor compramos un FullHD y nos ahorramos la diferencia.

El ratio de aspecto, son las proporciones de la pantalla, o sea, si es más panorámica o más cuadrada. El ratio de aspecto o relación de aspecto lo marca la resolución.

1600 x 1200 suele ser 4:3, sin embargo, los monitores 1920 x 1080 suelen ser 16:9, (un poco más altos).


Aparte de condicionar la resolución nativa, el ratio de aspecto influye en cómo se van a ver determinados contenidos. El cine, por poner un ejemplo, utiliza un formato panorámico, con radios de 1.85 o 2.39:1. Ese es el motivo por el que en la mayoría de monitores nos vemos obligados a ver el cine con las dos bandas negras abajo y arriba, que terminan de llenar la pantalla. Si vamos a ver mucho cine, lo mejor es que compremos un monitor panorámico, pero su resolución nativa obliga a reformar los vídeojuegos, o no aprovechar toda la superficie de la pantalla. Aparte de que los monitores panorámicos son costosos.

Hay tres tipos básicos de paneles LCD: TN, VA e IPS. De los tres, el panel IPS es el más común en la actualidad, también es más caro que los TN o VA. No es muy común que el dato sobre el tipo del panel que es aparezca en las especificaciones del monitor, pero los que son y que ese ofrece mejor calidad de imagen y ángulos de visión, a cambio tienen peores tiempos de respuesta. Existe una variante de los IPS, llamada SPS, está, mejorar los tiempos de respuesta, pero su precio es bastante más elevado.

En los paneles LCD, los píxeles no emiten luz por sí mismos, necesitan una fuente de luz que suele consistir en una estructura de LEDs. El tipo de estructura en la que estos LEDs están dispuestos, determinar bien o mal que son capaces de iluminar de manera homogénea la pantalla y de ayudar a un mejor contraste. Existen tres tipos de iluminación:

Edge LED: es la que utilizan la mayoría de monitores, los LED iluminar la pantalla desde los bordes mediante un panel difusor.

Full LED: toda la parte posterior de la pantalla está iluminada por LED, esto hace que la pantalla tenga mayor luminosidad y sea más homogénea.

Local Diming: es lo mismo que la anterior, pero ésta tiene la capacidad de atacar zonas de LED de forma selectiva, mostrando así un mejor contraste.

Algunas marcas de monitores tienen diferentes tecnologías de LED, existen los LEDs coloreados que hacen los tonos más vivos.

Finalmente están los monitores de LED orgánicos u OLED (la tecnología AMOLED que Samsung o los P-OLED entrarían en este grupo). La ventaja que tienen estos sistemas es que cada píxel es un LED, independientemente que pueda apagarse totalmente, esto se traduce en unos tonos negros muy puros y profundos y una mejor reproducción del color. Éstos últimos monitores son carísimos y muy raros.

La luminosidad o brillo de un monitor, es la cantidad de luz que emite y se mide en candelas por metro cuadrado o CD/m2. La luminosidad influye en lo bien que veremos la pantalla en ambientes bastante iluminados. Esta cifra es más importante en un portátil o un teléfono móvil, son dos dispositivos que es más probable que usemos a pleno sol o en ambientes con una iluminación excesiva, en un monitor de sobremesa, la luminosidad no es tan importante.

Una luminosidad o brillo excesivo cansada vista y también puede traducirse en unos negros poco profundos y el contraste no es bueno.

Y aquí es donde entra el juego del contraste. El problema del contraste es que no hay un estándar universal de media, eso hace que cada fabricante lo mira como mejor le convenga para inflar las cifras de cara a vender más. Y si se quiere liar más la cosa, hay dos tipos de contraste: dinámico y real.

El contraste real mide la diferencia entre el píxel más iluminado de la pantalla y el más oscuro en un instante determinado, o sea, del negro más negro al blanco más blanco. Esta cifra depende del tipo de panel del monitor y suele oscilar entre 800:1 y 2000:1. Estas cifras expresan cuántas veces es más luminoso el píxel más blanco respecto al más negro. En líneas generales es mejor que el contraste real no baje de 1000:1.

El contraste dinámico nació cuando los monitores comenzaron a ser capaces de atacar la iluminación de la pantalla por zonas, para reforzar el contraste real cuando el contenido de la pantalla era muy oscuro. En general mejoran la imagen, pero no hay que hacerles mucho caso.

Diferencia entre contraste dinámico y real, según Viewsonic:


Lo de comprobar el brillo y el contraste en un entorno iluminado es importante, porque la luz ambiental mata completamente el contraste y se come el brillo si es elevada. Los cines no ponen la película a oscuras por capricho, sino contraste y el grillo son buenos con luz en penumbra serán fantásticos.

El tiempo de respuesta mide, en milisegundos, el tiempo que tarda un píxel en cambiar de blanco negro. Esto también cada fabricante lo mide como le da la gana, de gris a gris o entre un color y otro. Los tiempos oscilan sobre los 5 ms en los monitores más rápidos, pero hay algunos que van de uno a 2 milisegundos. Los paneles más rápidos son los TN. Los paneles IPS ofrece mayor tiempo de respuesta y si queremos un IPS con un buen tiempo de respuesta, hay que prepararse el bolsillo.

El tiempo de respuesta es bueno saberlo porque si éste es demasiado elevado, los píxeles tardarán demasiado en cambiar de color cuando está mostrando una imagen en movimiento. Esto dará lugar a los rastros de luz cuando las imágenes en la pantalla del monitor se muevan rápido. Esta es una característica sólo importante si jugamos a los videojuegos o vemos mucho cine, para imágenes estáticas esto da lo mismo.


La tasa de refrescos se mide en hercios (Hz) y es la velocidad a la que la pantalla es capaz de refrescar la imagen en pantalla cada segundo, o sea, de mostrar una imagen nueva. 60 Hz implica que el monitor actualiza la imagen 60 veces en un segundo. Esta es una cifra que influye en la fluidez en el movimiento, los fotogramas por segundo son una medida habitual en videojuegos y tarjetas gráficas que equivale a la tasa de refresco.

Dicho de otro modo, la tasa de refresco nos marca la velocidad y el límite máximo al que podremos ver los FPS o fotogramas por segundo de una gráfica. En general, una tasa de refresco mayor nos permitirá ver vídeo o videojuegos con mayor fluidez, (contando con que nuestra gráfica aguante del trote).

A la izquierda, el espacio de color sRGB, a la derecha Adobe RGB:


A menos que sea diseñador gráfico el espacio de color no te deberían de importar mucho. La mayor parte de los monitores utilizan el espacio de color RGB o sRGB, que es una gama de tonos genérica que el monitor es capaz de reproducir. El problema es que esa dama no es suficiente para mostrar algunos tonos del sistema de color utilizado en impresión, por eso los diseñadores suelen buscar monitores capaces de reproducir el espacio de color Adobe RGB, que es mucho más amplio.

Si te dedicas al diseño, lo mejor es calibrar correctamente el monitor. La mayor parte de los fabricantes, configura la pantalla para que muestre los colores mucho más exagerados que la realidad, esto siempre es un problema a la hora de hacer un retoque fotográfico o un diseño editorial. La mejor manera de calibrar un monitores mediante software o mejor aún, con la ayuda de un calibrador externo.

El ángulo de visión es más importante en televisores, donde hay varias personas mirando la pantalla al mismo tiempo, en los monitores lo más probable es que sólo lo vea una persona y lo haga directamente de frente. Cuando los fabricantes dicen que un monitor tiene ángulo de visión de 180°, puede ser que sólo estén contabilizando el punto en el que el píxel ya no es visible, pero no su degradación progresiva. Eso significa que sólo con modernos 60°, ya estaremos apreciando una pérdida de fidelidad en luminosidad y color bastante notable.

El ángulo de visión horizontal es más amplio que el vertical, algunos fabricantes no dan estas dos cifras.

Aparte de todo lo dicho anteriormente, hay otras consideraciones que son importantes tener en cuenta a la hora de comprar un monitor.


En principio podría decirse que basta con un HDMI estándar, pero la realidad es que no es suficiente. Es importante comprobar que versión del puerto HDMI tiene el monitor. La más reciente que es la 2.0, se diferencia de la 1.4, en que puede ofrecer soporte a contenidos 4K, formatos 21:9 y cuenta con un mayor ancho de banda para mejorar las tasas de fotogramas.

Si tu tarjeta gráfica emite señal en 4K y el HDMI de tu monitor no es 2.0, olvídate de tener una imagen en 4K; por motivos obvios, los monitores 4K tienen HDMI 2.0 pero nunca está de más comprobarlo.

Hay otros puestos que son útiles, Displayport, DVI, Thunderbolt (si usas MAC) o USB para tener un puerto a mano si tu CPU te pilla lejos. Los nuevos puertos USB Type-C, son todavía una rareza en monitores, pero seguro que cada vez irán apareciendo equipos con esta conexión.

Los altavoces de un monitor no te van a dar un buen sonido, lo más seguro es que ni siquiera tienen un sonido digno; la única razón por la que podrías querer unos altavoces en el monitor es que no tengas ninguna otra salida de audio; lo mejor es siempre tener altavoces externos.

Son muchos los usuarios que buscan poder tener un televisor estándar en el mismo lugar que el monitor; para eso sigue haciendo falta una toma de antena. Con prácticamente todos los canales de la TDT en Internet, esta es una función que no tiene mucho sentido, excepto en casos muy específicos.

Es mejor comprar un buen monitor y luego conectarse un sintonizador por HDMI, que liarse intentando que lo traiga integrado y acabar comprando un mal monitor.


De todos los extras que puede tener un monitor, su ergonomía es uno de los más importantes y en general la gente no lo tienen muy en cuenta. Lo ideal es que el pie del monitor sea capaz de girar hacia los lados, cambiar su altura e inclinarse en un ángulo lo bastante amplio como para qué lo podamos situar perpendicular a nuestra cara, sea cual sea nuestra posición. No es difícil encontrar monitores con el pie fijo y que apenas bascula han un poco en vertical. Para las tareas de diseño interesa un monitor que se pueda poner en vertical.


Con la mayoría de sistemas operativos, ya es posible utilizar las pantallas táctiles, su precio pida un buen estirón. No voy a entrar a mencionar las pantallas curvas o 3D; ambos son trucos muy evidentes, pero también muy secundarios a la hora de decidir qué comprar. La única excepción sería si vamos a organizar varios monitores, ahí el que sean curvos si es una ventaja a la hora de crear un entorno envolvente. Eso sí, hay que ir preparando la cartera, (este pobretón al que estoy copiando no piensa más que en la escasez de dinero, así le va, que todo le parece caro).

Los usuarios buscan una pantalla de calidad. Los profesionales de la fotografía, del diseño y de la edición de vídeo la necesitan, (aquí el pavo este vuelve a hablar de lo caras que son). No olvides que necesitarás una tarjeta gráfica potente y que todo este conjunto no es precisamente lo más indicado para jugar a los videojuegos.

Lo más importante a tener en cuenta es la resolución y las pulgadas; sin olvidarnos de la ergonomía y el espacio de color. Los paneles IPS son ideales para ellos, porque la tasa de refrescos no es un factor determinante.


La rapidez de respuesta y la capacidad para mostrar movimiento fluido, son cruciales a la hora de escoger un monitor para videojuegos, eso importa más que la resolución. El tamaño también es importante, pero no es el factor determinante. Es mejor irse a un monitor 1080p rápido y con un buen sistema de iluminación y contraste, que empeñarnos en un monitor con más resolución y tamaño.

También puedes plantear que comprar dos o tres buenos monitores de 17 o 21 pulgadas 1080p con el marco lo más fino posible; es posible que te salga más baratos que un monitor enorme. Sea como fuere, el tiempo de respuesta, la tasa de refresco y el contraste son puntos muy importantes que no hay que olvidar.

Si quieres un monitor para ver el cine mayormente, los monitores panorámicos son los ideales.

Si lo que precisas es un monitor multiuso, un monitor IPS de 27 pulgadas 16:9 (o mejor 16:10); si podemos irnos a una resolución algo más elevada que 1080p, tendremos más espacio para trabajar.

Respecto al resto de características, vienen determinadas por el precio de la PC (como dicen mis amigos los panchis).

Yo me acabo de comprar un Eizo EV3237 de 31,5", 4K, no hago diseños gráficos de fotografía ni de vídeos pero... en cuestiones tecnológicas hay que comprarse siempre lo mejor, nada comportarse como un pobretón sin aspiraciones, que mandas ese mensaje al universo y es lo que te devuelve:


2 comentarios:

  1. El Eizo es canela.
    Tuve uno cuando ataba a los perros con longanizas.
    Mejor ni miro el precio de éste....

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  2. Lo he comprado en Alternate al precio más barato que he encontrado: http://bit.ly/2ubsbDn - En Amazon el mismo, más caro: http://amzn.to/2tgDFkt

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