30 marzo 2017

Soldados ingleses convertidos en guardias florero.-

Lo peor que se le puede mandar a un soldado británico, no es ir a combatir a Irak o a Afganistán, es terminar convertido en una atracción turística.

De profesión, florero real:


Los Queen`s Guards o guardias de la reina, son esos soldados apostados por Londres, van vestidos con el traje de gala rojo, tienen que estar quietos como una estatua sin poder moverse, mientras los turistas se acercan a hacerse fotos con ellos o a tocarles las narices. 

Oficialmente, provienen de un batallón de infantería, sobre el que en un momento dado recayó el honor de dedicar uno de sus regimientos a montar guardia real, o sea, a proteger a la reina y a guardar sus palacios o pertenencias.

Su función es de origen histórico, era como ser el guardaespaldas del rey y los vigilantes de sus aposentos.

En la práctica, cuando un soldado inglés se alista, le preguntan a ver si estaría dispuesto a asumir el papel de guardia de la reina. El trabajo teóricamente es un honor y está muy bien pagado, pero ningún soldado quiere hacerlo, de lo que se deduce que ahí están los más tontos.

Si la respuesta es afirmativa y al recluta da la talla lo dejan anotado por si surgiera una vacante.
Actualmente, la reina tiene dos tipos de guardia real, los "Horse guards" que son pertenecientes a la guardia llamada "Queen’s Life Guard", son los guardias que van montados a caballo protegiendo al rey cuando se desplaza.

Los que atañen a este post son los "Foot guards" o guardias de a pie. Son los típicos soldados que se ven en Londres montando guardia en posición hierática, mientras son molestados por los turistas.
Estos centinelas, están apostados en el palacio de Buckingham, en el palacio de St James, incluso en el edificio Clarence house, en el palacio de Windsor y en la torre de Londres.

La labor de un guardia real consiste en colocar se firme en las garitas que están situadas en las entradas de estos lugares, durante turnos de dos horas, unas tres veces al día, dependiendo del personal disponible. Cada 10 minutos dan un par de taconazos, cambian de hombro el arma y caminan 15 pasos de manera militar en el área circundante a su garita. 

Esto es para que no se les duerma las piernas y no se venga abajo. Si lo necesitan, lo pueden hacer más veces.

Durante la guardia deben de mantener la posición de firmes sin moverse, no pueden hablar con los turistas, excepto si son atacados o molestados. El mantener la compostura firmes es una muestra de disciplina, tampoco pueden ir al baño, comer, dormir, rascarse si les pica algo, sentarse, tumbarse, fumar o relajarse.

Con el tiempo esta pose se quedó totalmente desfasada. Así que ahora los guardias reales han terminado convirtiéndose en otra atracción turística más y los visitantes les perdieron el respeto.

En invierno, con abrigo:


Los turistas creen de manera equivocada que pueden acosar a los guardias sin que ellos mueva un dedo pero están equivocados. Si un turista les molesta tienen permiso para realizar "stamping" o "dar un taconazo", o sea, echarse sobre el turista encarándose a él, gritando: "stand back from the Queens Guard", algo así como "aléjese del guardia real".

Si son interrumpidos al marchar, gritan "make way for the Queens Guard" o "deja paso al guardia real".

Sólo les tienen permitido decir estas dos frases, si rompieran este protocolo diciendo algo más, si se ríen, si hablan, recibirán una sanción de 200 libras si los pillan sus superiores.

Sólo dan dos avisos, al tercero sus órdenes son encañonar al individuo que les moleste, teniendo en cuenta que llevan el fusil con la bayoneta calada y dependiendo del nivel de alerta terrorista, es muy posible que el arma éste cargara con munición de guerra.

Pueden arrestar personalmente al tipo o incluso pedir refuerzos a otros guardias. Lo habitual es que la policía, que tiene patrullas apostadas en estos emplazamientos, se presente y detenga al acosador.

El cliché típico del turista es colocarse al lado del guardia y sacarse una foto con él, intentar hacerles reír contando es un chiste, haciendo payasadas o diciendo tonterías.

Mientras no toquen al guardia, interrumpa la marcha, el cambio de guardia o no les insulten, todo esto no se considera molestar su labor o amenazar y el soldado debe de seguir firme como una estatua sin prestar atención. Tampoco es cuestión de matar a mayores plazos a los turistas.

Un soldado británico después de realizar dos tours de combate en Afganistán, se le ofreció un puesto de la guardia real, él lo aceptó porque le pillaba cerca de su casa y porque le pagaban bien, (ganan 1600 libras al mes). Al poco tiempo dijo que hubiera preferido volverse a la guerra contra los talibanes.

Los turnos de guardia se convirtieron enseguida en "un día de la marmota", psicopático cuyo desarrollo se repetía siempre igual, llegará la garita, ponerse firme y tener que aguantar a una horda de turistas y borrachos que se acercaban a hacerse la foto de rigor, a soltar chistes malos o simplemente a hacer la gracia.

De media, los guardias tienen que aguantar unos 200 gracioso por turno de vigilancia:


Si llega una visita guiada con 100 turistas, tienen que aguantar a uno detrás de otro de golpe, cada cual haciendo su particular numerito.

Últimamente, a causa de las alertas terroristas y el acoso turístico, los guardias estaban apostados dentro de las verjas de los edificios o separados del público por unas vallas o cordones.

Donde hay separaciones, no falta quien se las intenta saltar porque la foto con el guardia forma parte ya del paquete turístico. Según un guardia que apareció contestando preguntas en "reddit", la forma de no recibir un "stamping" es colocarse al lado del guardia, no muy cerca y decir algo amable aunque no puedan contestar, por ejemplo "just a pic", (sólo una foto), para que vean que no vas con malas intenciones.

Los sombreros altos de piel, también llamados "bearskins" o "bear caps" son un vestigio del siglo XVII. Se utilizaban para que los soldados parecieran más altos e intimidatorios. En el caso británico, cada gorro se hacía, (y se sigue haciendo todavía) con la piel entera de un oso negro pasado en Canadá.

El sombrero mide 45 cm de alto y pesa más de medio kilo en seco. Si se moja puede absorber agua y llegar a pesar hasta 2-4 kilos. Los sombreros de los oficiales se fabrican con la piel de un oso pardo que Canadá porque es de mejor calidad, aunque luego se tiñe de negro.

El gorro cuesta 600 "pounds" y no se reemplaza hasta que los daños sean irreparables. Hoy día siguen en activo sombreros fabricados en la década de 1960 e incluso anteriores:


La costumbre bárbara de tener que matar a un uso para fabricar un sombrero, es muy protestada por las organizaciones defensoras de los animales pero nunca se ha podido erradicar.

Otra peculiaridad del sombrero es que los ingleses colocan la correa para sujetarlo, debajo de los labios en vez de en el cuello. La razón es que en las épocas en las que se hacían cargas de caballería, los soldados montados atacaban con sus lanzas y espadas las cabezas de los enemigos a pie.

Con la correa puesta debajo de la nariz evitaban acabar estrangulados si les arrancaban el sombrero de un mandoble.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...