25 noviembre 2013

Código promocional Toysrus

Nos han llenado la calle de gente y ahora nos toca a nosotros convencerles para que entren en nuestros negocios y consuman. Si nos referimos a internet los códigos promocionales Toysrus son de lo más requerido para esta época.

Acostumbrados como estamos al vicio colectivo de querer que los demás nos saquen las castañas del fuego, las declaraciones del presidente de los comerciantes del centro, Enrique Arias, suenan a reconocimiento y sano ejercicio de responsabilidad.


A cada cual lo suyo. Zoido y sus mappings, sus hugosalazar y sus luces de feria en calles atestadas de puestos ambulantes han conseguido arrancar al personal de la mesa de camilla y el brasero y lo ha echado a la calle a pasear la depresión protegidos de la intemperie con el abrigo de paño de todos los años como en las Navidades de Alberto Closas y su 'gran familia'.

Las grandes superficies andan de bajona y ya no son tan frecuentes esas largas colas de coches a las entradas de los parkings. En cambio, las calles del centro son un río de paseantes que circulan avenida arriba y avenida abajo, como hacían las parejas de novios antes de que la globalización llenara el paraíso de la adolescencia de las grasas saturadas del Mc Donald y los Donner Kebab. 

La caída del consumo nos ha devuelto el placer del paseo por el paseo; y en ese ir y venir de multitudes que, si acaso, se paran a mirar escaparates, tienen los comerciantes puestas sus esperanzas de que el consumo se reactive. Una paradoja en medio del círculo vicioso de este tiempo de contradicciones.

Si no hay mal que por bien no venga, la franquicia impersonal cede espacio a favor del comercio 'de autor o con encanto', y en el nuevo soho sevillano se abren talleres de croché, jugueterías de trueque, cafés-cantante y librerías de alquiler como si una savia romántica y neofolk inundara las viejas arterias comerciales. 

Lo más chic es hoy montar una mercería con Leonard Cohen en el hilo musical y una degustación gratuita de magdalenas caseras, que en esta nueva era 'grunge' se llaman cupcakes. Tal vez no te hagas rico, pero consigues matar el tiempo y desempolvarte de encima la parálisis del desempleo. Como sugiere el portavoz de los comerciantes, habrá que exprimirse los sesos para que el personal traspase de nuevo el umbral del negocio.

Hará falta algo más que un karaoke en la plaza de San Francisco, en fin, para que la máquina de la economía eche de nuevo a andar. 

Pero a Enrique Arias le gustaría que todo el año fuera Navidad aunque el personal le escriba al 'amigo invisible' en vez de a los Reyes Magos porque le sale mucho más económico y lo importante es el detalle -aunque hasta hace nada lo importante era el móvil de última generación-. Zoido nos ha llenado el centro de gente y eso nadie se lo puede negar.

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