29 noviembre 2013

Chernobyl es el último aviso que se da a la humanidad.-

Fue la noche del 26 de abril del 1986 en la que sucedió algo que el mundo tardaría mucho en olvidar... (hablo de Chernobyl) fue una catástrofe sin precedentes, invisible y diferente a todas las ideas de cataclismos que teníamos hasta entonces.

Existen 120 versiones de lo que pasó aquella noche, aunque lo que sí es seguro es que se liberó una energía 500 veces superior a lo de Hiroshima y Nagasaki y cuyas consecuencias irán con nosotros los próximos 24.000 años.

A la 01:07 AM, empiezan una serie de anomalías en las pruebas que debían haberse realizado hacía 3 años, pero que iban posponiendo. Se escucharon una serie de fuertes golpes en el reactor.

A la 01:22 AM, la cosa empezó a tornarse grave tras la aparición del rojizo gas Xenon. La duda asaltó a los operarios, que no sabían que tenían que hacer en estos casos.

A la 01:23:00 AM, deciden abortar bajando las barras de grafito que disminuyen la temperatura, pero el sistema se queda bloqueado... una cadena de errores de los operarios que jamás ha sido explicada.

A la 01:23:58 AM, se enciende el sol en mitad de la noche. El reactor número 4 modelo RBMK1000 de Chernobyl, de 14 metros de diametro y 7 metros de altura, saltó por los aires provocando una lluvia radiactiva.

Los ojos lloraban y la garganta picaba. Millones de partículas atravesaban los cuerpos de los ciudadanos de Pripyat bronceando sus cuerpos de forma extraña, a la vez que se iban expandiendo unos niveles de radiactividad varios millones de veces superior a lo que cualquier ser humano puede soportar, una nube de 6 kilómetros de alto, pudo verse en el aeropuerto de Moscú.

Según los informes la nube dió 3 vueltas a la Tierra... ahora, los ángeles exterminadores tenían nombres extraños:

Yodo 131, capaz de alojarse en la glándula tiroides hasta 8 días, bombardea el organismo humano desde dentro.
Cesio 137, material pesado muy difícil de eliminar que cae a la Tierra y que contamina 30 años la superficie que toca.
Estroncio 90, éste es uno de los más peligrosos: ataca la médula ósea y el cuerpo lo confunde con el Calcio, dura 90 años.
Xenon 133, gas que se inhala y que ni tan siquiera la lluvia es capaz de disolver. Su ciclo de vida son 600 años.
Plutonio 239, el más peligroso de todos, con capacidad de actuar durante los próximos 24.000 años.

En la boca de todo ese infierno una persona de la que sólo se conocen sus iniciales, hizo la medición más alta de toda la historia, su dosímetro se bloqueó: 30.000 Roetgen/hora, 60 millones de veces superior a lo que puede soportar una persona. Murió obviamente al instante después de sentir un enorme calor.

Intentaron atajar aquel reactor ardiendo, para ello se utilizaron robots inteligentes ideados para la exploración lunar, pero en cuanto llegaban a la zona del reactor 4, se volvían locos, se descoordinaban y terminaban arrojándose al vacío.

Fueron muchas las personas quedieron su vida intentando atajar semejante desastre, se les llamaba "liquidadores", iban sin las protecciones adecuadas y no podían exponerse más de 20 ó 30 segundos sobre aquel tejado. 


Las primeras imágenes del reactor de la central, las hizo Igor Kostin, justo después de descargar al fotógrafo, el helicóptero en el que viajaba, tuvo un accidente con un grúa.

El legado del accidente de Chernobyl nos ha dejado un aumento de casos de cáncer, mutaciones en animales y humanos, así como ciudades fantasma, en las que no se percibe ningún desastre, pero ahí está la incesante e invisible radiactividad...

Hoy día, unas 3/4 partes de las instalaciones de la central, no se pueden explorar... siguen siendo un misterio.

Debajo del sarcófago, construido por 900.000 voluntarios y en el que se depositaron entre el segundo y noveno día 6.000 toneladas de boro, dolomita, arena, arcilla y plomo, continúa latiendo el viscoso demonio.

Un sarcófago cuya duración se estimó en 25 años... y hoy se cumplen 25 años...

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